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  • Ubicado en el Lago Lanalhue (Octava Región, Chile) el proyecto Observatorio Astronòmico Yepun desarrollado por la oficina Factoría -liderada por la arquitecta Susana Herrera- fue recientemente incluído en revistas de Arquitectura de Italia, Canadá y Croacia.

En mayo de 2016, se inauguró el Observatorio Yepún, a ocho kilómetros al sur de Cañete y como parte de las instalaciones del Centro Turístico Quelén, siendo una de las últimas de una serie de obras desarrolladas por la oficina Factoría en la provincia de Arauco durante los últimos años.

Debido a sus características arquitectónicas y su carácter turístico ofreciendo una experiencia de astronomía única al sur del país, pues combina la observación del cielo con la cosmocultura mapuche, es que ha sido recientemente destacada por importantes revistas de arquitectura internacionales como Legno (Italia), Oris (Croacia) y Azure (Canadá) durante sus recientes ediciones. Anteriormente fue publicado en Rusia y Estados Unidos, además en los próximos meses lo será también en un medio especializado de Hungría.

En el caso de la revista Azure, la destacada escritora canadiense Susan Norberg viajó especialmente para realizar un reportaje, conocer la obra junto con el contexto del lugar y del proyecto turístico en su totalidad.

Arquitectónicamente, es un objeto reciclado -parte de un edificio del antiguo hotel ubicado allí- y de estructura principalmente en madera, construido por maestros artesanos locales; es un proyecto que transciende al objeto mismo y lo contextualiza junto a varias intervenciones de la oficina Factoría.

Se trata de un espacio con forma oval de tres pisos, construido principalmente en pino radiata y pino oregón, en cuyo centro tiene un telescopio de 40 centímetros de espejo, también montado en madera.

Según sus autores, “ubicar este proyecto en Quelén, significaba la oportunidad de establecer relaciones entre ciencia y el contexto cultural, entre la astronomía y la cosmovisión mapuche. Entre las certezas del hombre, y aquello inconmensurable”.

Era re-pensar un espacio de intercambio educativo de manera amable, agradable en torno a una actividad experiencial transversal con una arquitectura local, donde la madera y la construcción artesanal lo diferenciaran de las cúpulas metálicas o las construcciones técnicas habituales para este tipo de observatorios. Acá la identidad local estaba ya impresa en las construcciones de Quelén, y esta nueva pieza remodelada, debía ser parte de ese contexto y esta manera de hacer.

Parte de su financiamiento fue posible gracias a un concurso de innovación de Corfo ganado por el director del observatorio, Marcelo Cifuentes, quien en conjunto con Quelén deciden instalar el observatorio, convirtiéndose en un edificio hito del lugar.